No hay fórmula para medir el amor. No hay sistemas de unidades o volúmenes que puedan cuantificarlo. Yo solo sé que a veces el amor está dentro de la circunferencia de mi abrazo, o afuera del tuyo. También sé perfectamente que tu cuello es trece besos de largo, con luz o sin ella. O que cuando trato de medir el tiempo siempre hay dos formas de hacerlo, contigo o sin ti. La última siendo relativa a la distancia que nos separa, elevada a la potencia del tiempo transcurrido. Saber que voy a verte divide las últimas horas en múltiplos de tres. Y cuando finalmente te veo se aceleran los minutos, se roban las horas de los días y me las devuelven en cualquier unidad en la que se mida la vida. En cambio dormir contigo es trascender cualquier fórmula de tiempo, espacio y lugar. Porque si duermo a tu lado y te sueño al mismo tiempo, estoy viviendo contigo dos vidas. Y le robo tiempo al tiempo, y le robo vida a la vida.
—Lucas Hugo Guerra




